Recomendaciones para alcanzar la serenidad. Nuestra sociedad lleva un ritmo frenético, consecuencia del mismo se derivan los altos índices de estrés negativo autopercibido, creyendo que esta es la forma habitual para cualquier adulto de mediana edad. Sin embargo, dicha creencia no solo es errónea sino perjudicial, al tratarse de un factor desencadenante de multitud de enfermedades psicosomáticas.

Cuando experimentamos un instante de serenidad nos sentimos plenos, pues ofrece sentido a nuestra existencia, a la vez que tranquiliza y renueva nuestro estado interno. Pero, sentirse sereno/a, frente a las adversidades y circunstancias externas es no solo posible, sino necesario para nuestra salud.

A continuación desglosamos los puntos más importantes por los que es necesario aprender a permanecer serenos/as en más situaciones y por más tiempo:

  • Los momentos de serenidad otorgan profundidad y sentido a nuestra vida.
  • Gozar de estado de ánimo positivo nos ayuda a crecer, evolucionar y desarrollarnos.
  • Los estados de ánimos negativos, aunque adaptativos y necesarios también, frecuentemente experimentados provocan neurosis.
  • Las preocupaciones o cavilaciones generan sufrimiento, pero no aportan soluciones. Necesitamos una mente clara para poder buscar opciones.
  • Aceptar la realidad y sus circunstancias es una alternativa a la evitación.
  • Es fundamental desarrollar la capacidad de benevolencia hacia uno/a mismo/a para mantener una sana autoestima.
  • La práctica diaria de actividad física moderada será un gran aliado.
  • Igualmente, practicar relajación de manera regular ayuda a pacificar el cuerpo y la mente.
  • Sonreír, incluso sin ganas, activa las zonas neuronales cerebrales encargadas de estimular las sensaciones de bienestar.
  • Apuesta por la consciencia plena, es decir, por vivir el presente a cada momento.
  • De cada quien depende permanecer presente en su existencia, en lugar de discurrir sobre el futuro o el pasado, de querer vivir de otra manera o encontrarse en otro lugar, pues la vida tiene lugar aquí y ahora.

Y recuerda que: “Tendemos a pensar que la vida, la verdadera, la buena, no comienza hasta que no resolvemos todos nuestros problemas. No, ya está aquí, bajo nuestros problemas e insatisfacciones” (Cristophe André).