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Pantallas e infancia: el desafío silencioso que preocupa a los especialistas del Hospital Quirónsalud Córdoba

Vivimos en una sociedad hiperconectada. Los teléfonos móviles, las tabletas, los ordenadores y las televisiones forman parte de nuestro día a día y han transformado la forma en que trabajamos, nos comunicamos y nos entretenemos. Sin embargo, esta realidad también plantea importantes desafíos cuando hablamos de infancia y desarrollo infantil.

Recientemente, el periódico La Voz de Córdoba ha publicado un interesante artículo en el que Alba Jurado, psicóloga infantil y juvenil del Hospital Quirónsalud Córdoba, analiza el impacto que el uso excesivo de pantallas puede tener en niños y adolescentes. Una reflexión especialmente relevante en un momento en el que la tecnología está presente desde edades cada vez más tempranas.

Desde Alphil Psicólogos queremos hacernos eco de esta información porque se trata de una cuestión que preocupa cada vez más a familias, educadores y profesionales de la salud mental.

Una generación que crece frente a las pantallas

La presencia de dispositivos electrónicos en los hogares ha aumentado de forma exponencial durante los últimos años. Lo que comenzó como una herramienta de entretenimiento ocasional se ha convertido, en muchos casos, en un elemento cotidiano que acompaña a los menores durante buena parte de su jornada.

Según los datos recogidos en el artículo, algunos niños menores de tres años pueden llegar a pasar entre dos y tres horas diarias frente a una pantalla, mientras que en adolescentes esta cifra puede elevarse hasta las cinco o incluso ocho horas al día.

Aunque las nuevas tecnologías ofrecen múltiples ventajas, los especialistas alertan de que una exposición excesiva durante las etapas más sensibles del desarrollo puede interferir en procesos fundamentales para el crecimiento físico, cognitivo, emocional y social.

Lo que los niños dejan de hacer cuando están frente a una pantalla

Uno de los aspectos más importantes que destaca Alba Jurado, psicóloga infantil y juvenil del Hospital Quirónsalud Córdoba, es que el problema no se limita únicamente al tiempo de exposición.

Cada hora frente a una pantalla suele ser una hora menos dedicada a actividades esenciales para el desarrollo infantil: jugar, correr, explorar el entorno, interactuar con otras personas, desarrollar habilidades motoras o aprender nuevas formas de relacionarse con el mundo.

Durante los primeros años de vida, el cerebro necesita experiencias reales para construir conexiones neuronales saludables. El juego libre, la interacción con los cuidadores, la exploración del entorno y el movimiento son elementos imprescindibles para el desarrollo adecuado de capacidades tan importantes como el lenguaje, la atención o la regulación emocional.

Cuando las pantallas sustituyen de manera habitual estas experiencias, pueden aparecer dificultades que afectan al desarrollo integral del menor.

Consecuencias del uso inadecuado de pantallas

Los profesionales de la salud infantil llevan años investigando el impacto que puede tener la exposición excesiva a dispositivos digitales.

Tal y como explica Alba Jurado en el artículo publicado por La Voz de Córdoba, el uso habitual e inadecuado de pantallas puede relacionarse con diferentes dificultades, entre ellas:

  • Problemas de atención y concentración.
  • Alteraciones del sueño.
  • Retrasos en el desarrollo del lenguaje.
  • Dificultades de aprendizaje.
  • Menor actividad física.
  • Incremento del riesgo de obesidad.
  • Problemas visuales.
  • Mayor vulnerabilidad a trastornos emocionales como la ansiedad o los problemas del estado de ánimo.

En los primeros años de vida, además, puede verse afectado el vínculo entre el menor y sus cuidadores cuando disminuyen las interacciones cara a cara y el contacto visual, aspectos fundamentales para el desarrollo socioemocional.

El ejemplo de los padres también importa

Uno de los puntos más interesantes que aborda la especialista del Hospital Quirónsalud Córdoba tiene que ver con el papel de los adultos.

Con frecuencia se pone el foco exclusivamente en el uso que hacen los niños de las pantallas, pero cada vez más investigaciones muestran que también es importante analizar cómo utilizan los dispositivos los propios padres.

Los menores aprenden observando. Si los adultos pasan gran parte de su tiempo pendientes del teléfono móvil o de otros dispositivos, los niños incorporan ese comportamiento como algo normal.

Además, cuando las pantallas interfieren en las interacciones familiares, pueden reducirse las conversaciones, el contacto visual y la atención a las necesidades emocionales de los hijos. Estas pequeñas interacciones cotidianas son esenciales para fortalecer los vínculos afectivos y favorecer un desarrollo emocional saludable.

El fenómeno de la “niñera digital”

La vida actual plantea numerosos desafíos para las familias. Las responsabilidades laborales, las tareas domésticas y el ritmo acelerado del día a día hacen que, en ocasiones, las pantallas se conviertan en una solución rápida para mantener entretenidos a los niños.

Es lo que algunos expertos denominan la “niñera digital”.

Aunque recurrir puntualmente a un dispositivo puede ayudar en determinados momentos, los especialistas advierten de que no debería convertirse en la principal estrategia para gestionar el aburrimiento, las emociones o el comportamiento infantil.

Cuando las pantallas son la única herramienta utilizada para calmar al niño, existe el riesgo de que no llegue a desarrollar otras habilidades fundamentales para la regulación emocional, la tolerancia a la frustración o la resolución de problemas.

Recomendaciones de los especialistas

La Organización Mundial de la Salud recomienda evitar el uso de pantallas en menores de dos años, salvo videollamadas con familiares, y limitarlo a un máximo de una hora diaria en niños de entre dos y cinco años.

Además, Alba Jurado destaca varias estrategias que pueden ayudar a las familias:

  • Crear espacios y momentos libres de tecnología.
  • Evitar el uso de pantallas durante las comidas.
  • No utilizar dispositivos electrónicos como única herramienta para calmar emociones.
  • Supervisar los contenidos que consumen los menores.
  • Compartir tiempo con ellos cuando utilizan tecnología.
  • Fomentar actividades alternativas como el juego, la lectura, el deporte o el contacto con la naturaleza.
  • Dar ejemplo mediante un uso responsable de los dispositivos.

Un reto que requiere conciencia y acompañamiento

La tecnología forma parte de nuestras vidas y seguirá haciéndolo en el futuro. El objetivo no debe ser demonizar las pantallas, sino aprender a utilizarlas de forma saludable y adaptada a cada etapa del desarrollo.

Desde Alphil Psicólogos consideramos especialmente valiosa la labor divulgativa que realizan profesionales como Alba Jurado y el equipo del Hospital Quirónsalud Córdoba, ayudando a las familias a comprender mejor los riesgos y desafíos asociados al uso de las nuevas tecnologías durante la infancia.

Promover hábitos digitales saludables, favorecer la interacción familiar y priorizar experiencias reales durante los primeros años de vida son algunas de las mejores herramientas para proteger el desarrollo emocional, cognitivo y social de nuestros hijos.

Por ello, recomendamos la lectura completa del artículo publicado en La Voz de Córdoba, donde Alba Jurado, psicóloga infantil y juvenil del Hospital Quirónsalud Córdoba, profundiza en este importante tema y ofrece recomendaciones prácticas para las familias.