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Es importante saber apreciar y detectar si algún miembro de la familia tiene un problema de bulimia nerviosa para poder prevenir e intervenir cuanto antes este trastorno de la alimentación.

Se hace recomendable que el mayor número de personas conozcan las señales de alarma ante una bulimia nerviosa y para ello es importante que además de los profesionales de la salud mental también lo puedan saber todas aquellas personas que quieran proporcionar a sus hijos una mejor educación y formación en el autocontrol de la ingesta de comida.

Los signos más evidentes son los siguientes:

  • La persona presenta episodios en los que consume una gran cantidad de alimentos en un corto espacio de tiempo de forma voraz y sin control voluntario.
  • La persona manifiesta no ser capaz de controlar de forma consciente dicha ingesta involuntaria, se siente incapaz de manejar el impulso.
  • Después de haber ingerido esa cantidad de alimentos utiliza algún método como laxantes, diuréticos o el vómito voluntario.
  • La persona se somete a dietas muy estrictas y hace algún tipo de actividad física de forma tan intensa que le provoca lesiones.
  • El fin con el que la persona realiza la actividad física es exclusivamente no aumentar de peso.
  • El objetivo fundamental de la persona que padece bulimia nerviosa es mantenerse en su peso y no engordar, pero no lo consigue por la dificultad para controlar el pensamiento que le lleva a comer de forma incontrolada.
  • La persona que padece bulimia nerviosa suele acabar los atracones con dolor muscular, dolor abdominal y taquicardias.
  • La persona es consciente de que su ritmo de alimentación no es adecuado, pero es incapaz de controlarlo, tampoco de acudir a un especialista que le ayude y esto le genera sintomatología ansiosa y depresiva.

Para poder determinar que una persona sufre bulimia nerviosa es necesario descartar otros procesos patológicos tanto psicológicos como fisiológicos.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención psicológica o médica  directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares.