Como ya sabemos con la llegada del invierno, corremos un mayor riesgo de contraer afecciones, ya que con el frio nuestro sistema inmunológico está más expuesto. Al debilitarse nuestras defensas, como pueden ser las mucosas respiratorias, provoca la entrada de infecciones.

Todos conocemos los efectos del invierno y las bajas temperaturas, en relación con nuestra salud física, pero, ¿cómo afecta a nuestra salud mental?

El cambio de estación causa muchos efectos en la salud mental, ya que  a causa de la disminución de luz solar, se puede llegar a trastornar el reloj interno del cuerpo, jugando un papel clave en los patrones de sueño y consigo en el estado de ánimo.

Uno de los problemas más habituales durante los meses de invierno  es el trastorno afectivo estacional, el cual hace referencia a los cambios en el estado de ánimo, relacionados a una determinado época del año, además de estar muy relacionado con la depresión.

Según  investigaciones recientes, los expertos aseguraron que este trastorno llegaba a afectar a más de diez millones de personas. Además de que estos efectos se disparan durante los meses de invierno, a causa de que los días se acortan, oscurece antes, hace mal tiempo, además el frío y la escasez de luz llega a influir mucho en el estado de animo de las personas.

Si esta situación de desánimo y abatimiento llega a prolongarse durante más de dos semanas, estaríamos ante un trastorno afectivo estacional, y si estamos concretamente en invierno, se haría referencia a una depresión invernal.

Salir de casa, hacer algún tipo de actividad física y distraerse con amigos son algunas de las tareas que los profesionales de la salud mental recomendamos para hacer más llevadera esta situación emocional que trae asociada el invierno.